La historia de Hazem Zbeed.


Hazem Zbeed tiene 39 años, fue puesto en libertad hace dos meses, después de 20 años de secuestro en más de seis prisiones de la entidad sionista, repartidas alrededor de todo el territorio palestino ocupado.

En 1994, las fuerzas de ocupación seguían presentes en la Franja de Gaza, hecho que intensificaba los ataques directos de modo gradualmente más agresivo.
Siendo así, en los días anteriores a su detención, el ejército de ocupación había asesinado a cuatro personas, dos de ellas, siendo tiroteadas, y otros dos infantes tras el lanzamiento de gases.

Analizando la situación que rodeaba a Palestina, Hazem formaba parte de un apartado de la resistencia que decidió contrarrestar los continuos ataques recibidos, ejecutando a un elemento militar ocupacional e hiriendo a un segundo.

Fue detenido y pasó por la corte en tres ocasiones, condenándole a cadena perpetua. Durante la investigación a la que fue sometido, le informaron de la -falsa- muerte de sus padres, con el fin de disminuirle las fuerzas psicológicas.

Su hermano fue detenido dos meses después, permaneciendo otros dos meses en prisión administrativa.

Cuando logró enterarse de que realmente, sus padres ni habían fallecido, éstos fueron desfalleciendo y sufriendo algunos accidentes que, hasta la actualidad, son perceptibles en los rostros de su progenitora. Desafortunadamente, cuando Hazem cumplía un mes en libertad, sufrió la pérdida de su padre, quien llevaba una larga temporada intentando facilitar la reinserción de su hijo a la sociedad, después de 20 años de cautiverio provocado.

Su madre desfallecía poco a poco, y el hecho de que durante la I Intifada, su casa (en la población de Rafah) fuese demolida con el abuelo de Hazem en su interior, la debilitó aún más.

En los primeros años de secuestro, las visitas de familiares se lograban realizar en muy pocas ocasiones. Tras el empeoramiento de salud de su madre, ésta no pudo visitarle en los últimos años de presidio.

En 2003, su hermano también fue secuestrado por las fuerzas de ocupación, acusado de colaborar con terrorismo, debido a la relación familiar que tenía con Hazem. Permaneció en prisión administrativa durante un año.

Hazem relata que los prisioneros eran contabilizados durante tres ocasiones diarias. Diariamente era sometido a un interrogatorio que duraba aproximadamente doce horas. Le postraban en una silla de pocos centímetros de altura, esposándole las manos tras la espalda y cubriéndole la cabeza con una bolsa de plástico. El interrogador, en ocasiones, le hacía estirar las piernas y se sentaba en sus muslos, comenzando a agredirle si no respondía lo creído conveniente en el momento determinado.

Cuando necesitaba ayuda médica, los soldados o el mismo médico postponía la visita, incluso encontrándose en un deplorable estado de salud.

Menciona que, después de 16 días de investigación fue cambiado de celda, donde logró saber que varios de quienes allí estaban intentaban obtener algún tipo de información.

Se sentía bajo un absoluto estado de control, incluso cuando su familia le iba a visitar, percibía que estaba bajo un inexplicable control.

No obstante, argumenta que tenía buenas relaciones junto al resto de secuestrados. Sin embargo, una de las estrategias que debilitaba su estado de ánimo personal radicaba en el continuo cambio de presidio, habiendo pisado prisiones como Ashkelon, Nafha, Bersheva, ‘Offan o Mjeedo.

Finalmente, recibió la noticia de su liberación cuando la OLP, en la Asamblea General de Naciones Unidas, logró acordar la liberación de 104 personas, enterándose tras noticias de radio y televisión.

En la prisión, asiente, no te cercioras si es día o noche. Hechos como la II Intifada o la agresión de 2008/2009 y 2012 hubo de vivirlos en prisión, y recuerda cómo intentaban preguntar a los soldados, reprochándole éstos con improperios y burlas.

En las últimas 48 horas vivió una alterada investigación que le movió alrededor de tres prisiones diferentes. Habla de las imposiciones que el estado sionista le impone firmar para salir en libertad: PROHIBIDO salir de la Franja de Gaza en los siguientes diez años. No emergerse en ninguna actividad política o armada. Será disparado de inmediato en caso de pisar el territorio bajo jurisdicción sionista.

Tras su libertad, le impresionan hechos como el crecimiento demográfico en la Franja, el aumento de los grandes edificios y resalta que antes de entrar en prisión, no encontraba una división política que le sorprende y que cree, ha de acabar con ella para depositar el peso de la resistencia y la consecución de la finalización de ocupación en una unidad que espera que llegue de forma temprana.

Fuente: Alvaro Herráiz, militante revolucionario castellano actualmente residente en Palestina.

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