La contraofensiva soviética en Stalingrado


En verano de 1942 el Ejército nazi ocupaba ya toda la parte occidental del territorio soviético. Moscú o Leningrado estaban cercadas, sólo faltaba saber cuanto tiempo iban a aguantar. Pero antes que tomar estas dos ciudades, el ejército nazi se marca otro objetivo: Ocupar el Cáucaso, donde se encuentra la inmensa mayoría de reservas petrolíferas de la URSS. Para ello los nazis deberían hacerse con el control de la ciudad que llevaba el nombre de Stalin.

Stalingrado poseía un gran tejido industrial y era un nudo ferroviario importante que conectaba el Cáucaso con el resto de la URSS. El 23 de agosto de 1942 los nazis inician la ofensiva sobre la ciudad mediante bombardeos aéreos. Los aviones de Wolfram von Richthofen, el mismo que dirigió el bombardeo de Guernika, bombardean la ciudad con más de 1000 toneladas de explosivos.

Los Panzer alemanes eran eficaces en campo abierto, pero en una ciudad perdían movilidad y capacidad de ataque (más sí la ciudad había sido reducida a escombros por los bombardeos). El Mariscal Zhukov llegaba a la ciudad días después. La batalla tenía lugar casa por casa, habitación por habitación. La esperanza de vida de los soldados en la ciudad era escasa. Muchas veces permanecían sin agua ni comida, incluso sin munición. Los soviéticos aguantaban sus posiciones en circunstancias muy desfavorables. Heroicas gestas se vivieron en Stalingrado: Alexander Rodimtsev, Ruben Ibárruri, Vassili Zaitsev, Chuikov…

En octubre, los nazis ocupaban la mayor parte de la ciudad. Pero se acercaba la peor pesadilla para los nazis: el invierno. La nieve hacía acto de presencia y el ejército soviético acumulaba soldados y armas. El 19 de noviembre de 1942 se iniciaba la gran contraofensiva soviética, la conocida como “Operación Urano”.

El Ejército nazi atacaba la ciudad desde el oeste, pero al este, el río Volga les impedía la huída hacia delante. El Ejército soviético ponía en marcha una emboscada a gran escala. Se dividió en dos grupos, uno atacaba desde el norte y otro desde el sur. Los nazis no pudieron hacer nada desde el centro de la ciudad contra el avance de los T34 y los cohetes Katiusha. En apenas nueve días, el ejército soviético cercaba por completo a las 22 divisiones del 6º ejército alemán.

No fue en Normandía, ni en Pearl Harbor donde el fascismo perdió la guerra. No fueron los EEUU ni los británicos los que soportaron el mayor peso de la guerra. Fue la URSS, ocupada y destruida, la que hizo los mayores sacrificios para conseguir la victoria.

Aquel 19 de noviembre se iniciaba un ataque crucial. Aquel día no sólo cambió el curso de la batalla de Stalingrado, aquel día cambiaba el curso de la Guerra, el curso de la historia de la humanidad. Hoy se cumplen 70 años desde aquella heroica gesta. Hasta entonces los nazis combatían para ganar la guerra, desde entonces lo hacían para sobrevivir.

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