La ley Glass Steagel se asoma desde Wall Street


Los autores advierten de una tendencia incipiente en Wall Street que defiende la reimplantación de la ley Glass-Steagall para separar la banca comercial y de inversión, y que las actividades «especulativas» de esta última no se beneficien del régimen proteccionista. La separación de la banca comercial y la banca de inversión pretende que no se incentive la especulación financiera

Los últimos meses se están revelando como decisivos en las políticas anticrisis occidentales. Algo sorprendente parece estar sucediendo en el centro financiero mundial, que coloquialmente denominamos como Wall Street. Una facción de gran peso en este centro financiero ha decidido repentinamente iniciar una ofensiva mediática y política a favor de una reestructuración «de fondo» del sistema financiero occidental.

Los pronunciamientos se han materializado, en concreto, en la defensa de la reimplantación de la regulación que, en el mundo anglosajón, suele denominarse como legislación Glass-Steagall, en referencia a la Ley -Banking Act- de 1933 que, entre otras medidas, impulsó la estricta separación -funcional y societaria- entre banca comercial y banca de inversión. Esta separación de actividades fue derogada a través de la Ley Gramm-Leach-Bliley impulsada por la administración Clinton.

La legislación Glass-Steagall se ha venido a convertir en el referente más emblemático de las estrategias de reestructuración radical del sector bancario. El fundamento de fondo de estas estrategias de diferenciación de banca comercial y banca de inversión es claro.

En primer lugar, se trata de constatar algo evidente: que el sector bancario no es un sector sustentado en principios de libre competencia, sino un sector oligopolístico y sistemáticamente protegido por la normativa y las políticas monetarias y bancarias. Lógicamente, este régimen sistemáticamente proteccionista exige delimitar claramente qué actividades deben ser protegidas y cuáles no. Desde otra perspectiva, una vez definidas las entidades bancarias incluidas en el ámbito de la protección pública, la cuestión central radica en regular con precisión cuáles son las actividades que estas entidades protegidas pueden o no realizar de forma directa o indirecta.

En síntesis, el fundamento de la propuesta de separación estricta entre banca comercial y banca de inversión radica en entender que solo la función de depósito y crédito desarrollada por los bancos comerciales es merecedora de la protección pública.

Seguir leyendo en Jaque al Neoliberalismo Ekai Group Gara:http://mamvas.blogspot.com.es/2012/08/la-ley-glass-steagall-se-asoma-desde.html

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