Carta de un indignado.


Se ha demostrado entre otras cosas que los indignados no somos solo jóvenes y violentos, indignad@ es cualquier persona que esté indignada con la política, los recortes, los bancos, las pensiones, la injusticia, el abuso de autoridad…

No importa la edad, ni la clase social, ni la ideología política, cualquiera puede estar indignado y yo lo estoy.

Hace unos días me llamó especialmente la atención una señora que llamó a la radio y lo primero que dijo es: estoy indignada, para luego argumentarlo con la escasa pensión que cobraba mientras los políticos tenían esos sueldos tan altos y Artur Mas se trasladaba en helicóptero al trabajo, lujo que pagamos nosotros, evidentemente.

De todo lo que los indignados han dicho (aunque me incluyo, hasta ahora no he escrito nada) he leído propuestas muy interesantes, como nacionalizar los bancos o apartar de la política a cualquier político implicado en cualquier proceso judicial de corrupción, por lo menos hasta que se demuestre su inocencia (algo lógico e imprescindible), aunque no estoy de acuerdo por ejemplo con que se les aplique cadena perpetua. No lo creo necesario.

Pero creo necesario tener que destacar que la política, las normas, las leyes, las grandes empresas que aprovechan crisis para despedir a cientos de trabajadores (aún teniendo beneficios) no son entes sin alma, están formadas, creadas o dirigidas por personas.

La indignación, por si no se han dado cuenta todavía, está provocada en gran parte por la actitud que esta gente ha demostrado durante muchos años y siguen demostrando estos días, ya que la confrontación con los indignados los retrata todavía más.

Esta actitud se resume en una forma de pensar, decidir y actuar que superpone el beneficio individual al beneficio del conjunto, hasta un punto donde avaricia y orgullo han intimidado a la ética y la justicia, el amor al ego, frente al amor a todo.

Los que han generado esta crisis no nos pueden sacar de ella, su patrón mental adquirido y definido les ha incapacitado para hacerlo.

Para salir de la crisis y vivir en un mundo mejor es imprescindible que una nueva forma de pensar y actuar se convierta en referente, y no solo en los creadores de la crisis, si no en todos. El inicio de este cambio interior de muchos jóvenes y mayores que con el tiempo han dejado de confiar y creer en ciertas estructuras de este sistema (entendiendo éstas como: economía, política y religión) ha sido el motor generador de todo este movimiento.

Detalles, actitudes como tener la cara dura de dar millones y millones a los bancos (siendo ellos mismos los responsables de sus errores) para rescatarlos y de recortar a la gente que paga esas ayudas (todos nosotros) derechos fundamentales como la sanidad, la educación o la calidad de vida adquirida hasta ahora son energía que alimenta todo el movimiento, la necesidad de un cambio.

Miradas, argumentos carentes de razón, mentiras, justificaciones pésimas, ataques morales e intención de imponer, infravalorando la opinión y la intención de cualquier otro, la violencia o los gestos como las sonrisas de Felip Puig son muestras de esa actitud que indigna tanto, y que tanto crean la necesidad de cambio.

¿Qué ha pasado hasta ahora? Que políticos, multinacionales, bancos, directores de medios de comunicación y gente poderosa y cuyas decisiones afectaban a muchos han hecho lo que han querido, pero ahora la gente, el pueblo, por un cúmulo de cosas se ha hartado. No somos tan tontos, no tanto, nos hemos callado durante años, hemos visto guerras, corrupción, abusos de autoridad, pactos políticos antiéticos y miles de cosas que han ido llenando un vaso que gracias al nivel de paro y a la pésima gestión de la crisis ha rebosado. Ya no más.

Los políticos subestimaron durante años el poder del pueblo, la gran masa dormida, incluso los medios de comunicación los primeros días del movimiento lo subestimaban, pero algunos creemos que nosotros tenemos el poder, la capacidad de crear un mundo mejor y Internet es el medio perfecto para demostrarlo y aquí ha sido donde todo ha empezado.

Podemos cambiar leyes, derechos, partidos políticos y gobiernos, podemos cambiar la estructura del sistema, porque somos parte del sistema, la mayoría del sistema y nuestra intención lo determina y define.

Me hace mucha gracia el ver a los políticos tratar el tema de los indignados como siempre han tratado a la masa, sin darse cuenta de que algo ha cambiado y que ese cambio puede ser determinante, por el simple hecho de que ese cambio se ha producido en el interior del individuo, en la actitud y eso, sin duda implica e implicará un cambio exterior muy importante. Es para tenerlo en cuenta.

La violencia y la imposición agresiva de nuestras creencias nos convertirían en humanos con los mimos patrones mentales que esos humanos que han creado esta crisis, incapacitándonos ipso facto para ser parte de la solución.

Días atrás se ha manifestado contra los miembros políticos de este país indignación, y en menor medida violencia. La primera la encuentro una reacción lógica a sus errores y la segunda, innecesaria y dañina.

En cualquier caso, esta indignación y esta violencia ha retratado aún más su actitud, su falta de razonamiento lógico y coherente, ético y justo.

¿O a caso nadie ha caído en comentar la gran hipocresía que demostraron?

Parece que con la crisis se ha hecho más evidente que los políticos de este país viven una realidad diferente a la que vive la gran mayoría del pueblo (recortes, deudas, desempleo, carencia de elementos básicos como una vivienda, una estabilidad…) y la indignación les transmite esa realidad cuyos creadores han sido ellos y sin embargo cuyos protagonistas somos nosotros.

A lo que iba y por lo que venía toda la redacción (perdón por la extensión, pero tanto que expresar…)

Me parece vergonzoso e hipócrita que los políticos denuncien las agresiones a los políticos como traspasar la línea roja, pasarse de la raya, atentar contra la libertad de expresión o destruir la democracia y que encima, generalicen etiquetando todo el movimiento indignado con la violencia como medio de difusión.

Señores políticos, hace unos días, miles de indignados pacifistas recibieron porrazos y agresiones de policías del estado, gente armada y protegida, sin número de identificación, gente legitimada por ustedes para agredir a la población.

¿Van a decirnos ahora, después de que unos violentos les hayan escupido y empujado que nosotros, el movimiento 15m, la revolución del pueblo, nos hemos pasado de la raya?

 

5 puntos importantes:

Primero – Los indignados no somos violentos y en el caso de que unos pocos decidan individualmente manifestar así su indignación, no le aconsejo (señor político) generalizar, puesto que considero que usted debería tener una cultura suficiente como para saber que cualquier generalización suele llevar a error.

Demuestre con su actitud, con su discurso y con sus ideas que está usted capacitado para ocupar el puesto que el pueblo le ha brindado, demuestre que la responsabilidad de sus decisiones se fundamenta en una ética y unos valores en los que la generalización errónea no se utiliza como argumento para responder violentamente a una necesidad de cambio que la sociedad pide.

Las dictaduras están destinadas al fracaso colectivo e individual, así que no les recomiendo utilizar los mismos métodos de imposición.

 

Segundo – ¿Por qué si miles de personas pacíficas son agredidas brutalmente por gente armada y legitimada es simplemente un incidente desafortunado y si se le increpa, empuja y escupe a los políticos es sobrepasar la línea, atentar contra la libertad de expresión o suprimir los derechos de la democracia?

¿Acaso tiene más valor su integridad física que la mía?

¿Acaso es más importante proteger las decisiones de recorte social que ustedes tomaron ese día que las decisiones sobre un cambio en el sistema que nosotros pedimos y pedíamos el día de las agresiones en plaza Cataluña?

¿Acaso no tengo derecho a demostrarle a usted, político, cuyo poder se fundamenta en la soberanía del pueblo que no estoy para nada de acuerdo en cómo está haciendo su trabajo?

¿Acaso usted se considera tan capaz, soberano y justo de tomar las decisiones que van a afectar al pueblo sin tener en cuenta su opinión?

 

Tercero – Es momento de que se den cuenta de que haciendo lo que han hecho hasta ahora nada va a cambiar y de que con la violencia o la imposición agresiva y estratégica no van a solucionar nada, solo provocarán un aumento de la indignación y de la necesidad de cambio, que se verá saciada con pasos hacía un cambio a mejor.

 

Cuarto – Es posible que muchos de nosotros no tengamos el conocimiento necesario sobre cómo repartir los presupuestos del estado de una forma óptima o que muchas de nuestras propuestas carezcan de un conocimiento del campo, de una experiencia en la toma de decisiones importantes.

Pero entendemos de justicia y de actitud, valores que brillan por su ausencia en la política (y en muchos otros puestos de poder…), y donde los intereses propios y las aspiraciones personales se les superponen con muchas más frecuencia que en otros puestos de trabajo, siendo los suyos sin duda más necesarios de estos, por su implícita responsabilidad social.

Como consejo a los que estamos indignados, nos diría que el enfado, la rabia o la ira no provocan cambios tan positivos como la simple comprensión de la situación y la intención de querer cambiarla.

 

Quinto –  No nos subestiméis, es un consejo, no una amenaza. Somos muchos y estamos desorganizados, si, pero tenemos actitud, ganas y fuerza, somos muchos más de los que habéis visto en la tele o en las calles. Os vendemos el pan, los libros y la ropa, os hacemos los anuncios, arreglamos las cosas rotas, os arreglamos los ordenadores, os montamos los muebles… mucha gente está indignada, quizá tu también lo estás, y mientras no hagáis nada para cambiarlo, no cambiará.

Cualquier estrategia de imposición (como la violencia o la manipulación de los medios) solo nos hará crecer más y gritar con más fuerza.

Los políticos llevan 35 años gobernando sin pedir nuestra opinión y seamos sinceros, lo han hecho como el culo, nosotros llevamos un mes intentando cambiar las cosas, solo un mes.

Veo entre los indignados gente mucho más preparada que muchos políticos para tomar decisiones responsables y coherentes.

Los jóvenes de ahora somos la generación más preparada y con mejor educación de que nunca ha existido en este país, y no solo eso, sino que la experiencia y el soporte de nuestros padres, abuelos, tíos y amigos más mayores (y también indignados) nos avala y nos guía.

No nos subestiméis, porque somos el pueblo y tenemos el poder, queremos cambiar el sistema y los vamos a cambiar.

 

Artículo escrito por nuestro compañero indignado Santi.

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