Una Cubana en el cine Francés


La cubana Yahima Torres ha logrado ascender el primer peldaño de su carrera, como protagonista del largometraje La Venus negra, uno de los estrenos del XIV Festival del Cine Francés en La Habana, un filme que compitió en los festivales de Venecia, Tromso y Atenas. Y Yahima recibió, en Francia, el premio Lumiere, a la mejor actriz revelación. Una artista de pequeña gran historia que abrió ante sí las puertas de una de las cinematografías de mayor relevancia en el mundo.

¿Cómo ocurrió tu debut en el cine francés?

“Pienso que el azar y el destino se confabularon para que yo entrara en esta cinematografía que todavía me cuesta trabajo creerlo. Quizá haya sido el destino quien me puso en el camino a este director, Abdellatif Kechiche. Lo conocí, apenas acabada de llegar de Cuba en 2004 y nos vimos por vez primera en las calles de París, me dijo que ya se había fijado en mí y siempre que me veía le parecía ver una luz, como la de un flash de cámara fotográfica. Es muy observador, muy inteligente. Yo lo aprecio muchísimo, como ser humano, y por los resultados del trabajo que hicimos juntos.

“En 2008, cuando estaba buscando la actriz que protagonizaría La Venus negra. Una tarde, nos volvimos a encontrar y yo le pregunté si no se acordaba de mí cuando coincidimos cinco años antes, no había pensado en mí. Reiniciamos las relaciones, pues quería darme la oporunidad de protagonizar la película. Me entregó todos los documentos sobre la vida de Saartjie Baartman y comenzamos los preparativos para mi participación en la película, mi estudio y acercamiento al personaje, hasta asumirlo y así se produjo mi debut en el cine francés”

¿Cómo fue tu investigación personal acerca de aquella mujer, conocida como la Venus negra?

“El director me entregó muchísima información y libros también. También busqué en Internet, donde hay muchos escritos confirmados sobre su vida, pero en otros se cuentan anécdotas y hechos aun no comprobados, que no llegamos a utilizar. Para todo el montaje de las escenas y del filme en su conjunto, Kechiche se basó en lo más concreto, en lo que no planteaba ningún tipo de controversia.

“Por mi parte pensé que mientras más supiera de ella, mejor podía interiorizarla y asumir su personalidad. Leer toda su historia me ayudó muchísimo a desdoblarme, dejar de ser yo y poder abordar a Saartjie Baartman.”

¿Esta realidad que vives hoy fue, en algún momento tu sueño?

“Si soy absolutamente sincera podría decirte que sí. Al principio, cuando llegué a Francia, nunca pensé que podría filmar para el cine de ese país. Pero estoy convencida que nosotros, los cubanos, somos artistas por naturaleza y nos encanta la cultura en todas sus manifestaciones. Desde chiquita, tomé lecciones de danza, bailé aquí en Cuba; en la escuela, preparábamos obras de teatro. Por eso el director me dijo que él despertó lo que estaba escondido en mi faceta de actriz.

“De este modo descubrí que el cine es un universo infinito, permite aprender todas las técnicas que abarca, todo lo que un realizador puede esperar de un artista para hacer una película. Es una profesión que me fascina y ahora es lo único que interesa para llegar a realizarme plenamente”

¿Qué ocurrió en el barrio, cuando llegaste a visitar a tu familia?

“Eso fue algo tremendo, lo mismo cuando salió la información en el periódico, que cuando me entrevistaron para la televisión, y los comentarios por el estreno de la película. Estaban contentísimos y orgullosos de mí. Mi familia está feliz, estoy emocionadísima por todo esto. Muy orgullosa que en el mundo se pueda conocer esta historia y que yo haya podido interpretar un personaje tan fuerte y tan difícil. Le entregué todo lo que tenía y me siento encantada por haber hecho un trabajo como este. Y mi barrio entero está muy contento”.

Y ahora, ¿cuáles son tus proyectos?

“Asistir a castings de nuevas películas que van a rodarse en los próximos meses y una obra de teatro que protagonizaré a mi regreso a Francia.”

¿Cuál es el título?

“No quiero decirlo, porque soy un poco supersticiosa. Cuando se estrene, todos se enterarán”.

¿Te agradaría actuar en el cine cubano?

“Me encantaría hacer cine cubano, porque me gustan muchísimo las películas que he visto. Si no son todas, la mayoría. Y sería un lindo sueño para mí hacer un personaje como La bella del Alhambra. Me han impactado muchísimo Fresa y Chocolate, Boleto al paraíso, Clandestinos, una película que me marcó para siempre. No sé cuántas veces la he visto. Otra es Los dioses rotos, una de esas películas que pueden verse muchas veces y siempre tienen algo nuevo que aportar. Y, en este tiempo que permaneceré aquí, trataré de ponerme al día, porque lo deseo y lo necesito”.

“El cine de la Isla nos pertenece a todos los cubanos, porque sus películas nos reflejan.”

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